Publicada por primera vez en 1992, Hana Yori Dango ostenta el título de ser la serie de manga shôjo más vendida de todos los tiempos en Japón, con más de 60 millones de ejemplares. Este gran éxito de Yoko Kamio supuso toda una revolución para la industria en muchos sentidos, pues influyó en las historias que vinieron después y se produjo también una ola de remakes en forma de series de acción real en toda Asia que perdura hasta la actualidad.

Aclamada por algunos como una de las mejores series shôjo jamás creadas, puede parecernos extraño ahora que se tenga en tan alta consideración a una obra llena de clichés, pero me atrevo a decir que Hana Yori Dango fue precisamente la pionera en crear esa tendencia. Muchos mangas románticos, ambientados en institutos, han intentado imitarla, pero ninguno ha tenido tanto éxito en la ejecución de esas tramas.

Por eso, no es de extrañar que la obra llegara a España allá por principios de los 2000 de la mano de Planeta Cómic bajo el título No me lo digas con flores. De esta manera, debutó en el mercado español Yoko Kamio y su éxito abrió las puertas a la editorial para atreverse a traer otras obras de la misma autora en años posteriores.

Portada del tomo 1 de la edición tankoubon española de Planeta DeAgostini

Lo curioso es que, mientras en España Planeta Cómic publicaba la edición tankoubon, poco después, en 2005 (tres años antes de que Kamio finalizara la obra), la editorial Shueisha no quiso perder la oportunidad de seguir haciendo negocio y lanzó al mercado nipón la edición kanzenban, que redujo los 37 tomos con los que termina la serie a 20.

Unos años más tarde, en 2017, Planeta Cómic aprovechó la visita de Yoko Kamio al Salón del Manga de Barcelona para recuperar la obra e iniciar la publicación de la edición kanzenban. Aunque hoy en día continúa abierta en España, en Ramen para Dos hemos querido aprovechar el mes de junio, dedicado a Yoko Kamio dentro de nuestra iniciativa 12 Meses 12 Autoras, para hablar de esta obra imprescindible en la mangateca de muchos y, en especial, de la edición kanzenban de Planeta Cómic.

HANA YORI DANGO -ULTIMATE EDITION- ©1992 by Yoko Kamio / Leaf Production All rights reserved

A imagen y semejanza de la edición japonesa

La edición kanzenban de No me lo digas con flores que edita Planeta Cómic es exactamente igual a la japonesa (de mayor tamaño y calidad), con formato 14,8 x 21 cm de rústica sin solapas con sobrecubierta y una media de 340 páginas por entrega. En cuanto al papel, es diferente del que estamos acostumbrados. Es más grueso y suave, lo que en parte explica que el precio de los volúmenes sea de 16,95€, algo más elevado que el de otras ediciones de este tipo.

Lamentablemente, en esta edición se elimina parcialmente la división de la historia por capítulos, aunque se ha tenido el detalle de incluir las portadillas al final de cada tomo. De hecho, la edición kanzenban de No me lo digas con flores cuenta con varias páginas a color. Al inicio de cada volumen hay una selección de ilustraciones, mientras que las últimas páginas están ocupadas por las mencionadas portadillas y una galería de ilustraciones, cada una de ellas con un pie en el que se señala dónde se publicaron y para qué se hicieron.

Aunque las portadas no son mis favoritas, la edición realmente merece la pena, ya que se nota la calidad gracias también a una encuadernación muy cuidada. Además, cuenta con traducción de Nacha Medrano y Ran Fukui.

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Una protagonista de armas tomar

Para aquellos que todavía no conozcan No me lo digas con flores, la historia sigue a Tsukushi Makino, una joven que inicia sus estudios en la Academia Eitoku, uno de los centros más prestigiosos de todo Japón. A diferencia de sus compañeros de clase, Tsukushi ha llegado allí por méritos propios y no por ser hija de algún personaje famoso o por tener una impresionante cuenta corriente. Es más, el hecho de pertenecer a una familia de clase media es algo que sus compañeros no están dispuestos a perdonarle, ya que consideran que no tiene la categoría suficiente como para asistir a esa escuela.

Aunque Tsukushi siempre ha sido una chica fuerte capaz de hacer frente a cualquier situación, empieza a verse anulada entre las paredes de esa escuela y decide esperar pacientemente a que pasen los dos años que le quedan en Eitoku de la manera más tranquila posible y sin llamar la atención. O al menos eso es lo que tenía pensado hasta que se cruzan en su camino los miembros del F-4. Estos cuatro chicos son los más populares de la escuela y recurren con frecuencia a la intimidación y la violencia para salirse con la suya. También son los más ricos en Eitoku y como todos temen el poder de sus familias se limitan a soportar los abusos.

Sin embargo, Tsukushi no tiene nada que perder. Se enfrenta al cabecilla de los F-4, Tsukasa Domyoji, y lo cabrea hasta tal punto de que éste marca a Tsukushi con una tarjeta roja, lo que le otorga la etiqueta de persona non-grata y da vía libre al resto de la escuela para que la acose todo lo posible. Tsukushi no se rendirá sin luchar y su tenacidad termina por intrigar a Tsukasa, quien empieza a considerarla cada vez más como una mujer. Lástima que Tsukushi en quien se fija es en otro miembro de los F-4, el mejor amigo de Tsukasa, Rui Hanazawa, quien es el más callado y tranquilo del grupo.

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Así es cómo empieza una historia repleta de enredos amorosos y giros inesperados de los acontecimientos al más puro estilo telenovela. Eso sí, es importante lanzar una advertencia: No me lo digas con flores tiene momentos duros y cuestionables desde el punto de vista del lector actual. Los personajes de No me lo digas con flores son víctimas de abusos tanto físicos como psicológicos que van desde el bullying a, incluso, la violencia de género. Considero que la historia es políticamente incorrecta y algo machista, así que puede chocar con las mentes más sensibilizadas con la igualdad.

Por eso, si se va a leer esta obra, hay que leerla con los ojos de la época en la que fue escrita. Con esto no queremos decir que, si bien personajes como Tsukasa cambian a lo largo de los capítulos para mejor, sus acciones sean excusables. No lo eran entonces por mucho que se pudieran ver como “normales” y no lo son hoy en día. Pero sería un tremendo error perderse por este motivo un manga que sigue influyendo tanto en el género romántico.

Porque, sí, Tsukushi es tratada de forma horrible en muchas ocasiones a lo largo de la obra, pero todo eso hace que sus triunfos sobre todos los idiotas que la tratan mal o la acosan sean aún más gratificantes para el lector. Y, de la misma manera que Kamio nos hace empatizar fácilmente con las luchas y triunfos de Tsukushi en la escuela, nos introduce de lleno en el triángulo amoroso que se forma entre nuestra heroína, Tsukasa y Rui.

HANA YORI DANGO -ULTIMATE EDITION- ©1992 by Yoko Kamio / Leaf Production All rights reserved

En la mayoría de los triángulos amorosos de mangas de este tipo, la protagonista odia al chico en cuestión porque es “malo” con ella, pero, a pesar de ello y a diferencia de la protagonista, los lectores solemos adorarlo. Con No me lo digas con flores sucede un efecto más o menos contrario. Al principio, es inevitable odiar a Tsukasa tanto como Tsukushi y no es hasta que Tsukushi empieza a ver una versión diferente de Tsukasa que empezamos a apreciarlo también. No es que de un día para otro nos despertemos y nos demos cuenta de que Tsukasa no es tan malo como parece. Este cambio de opinión en el lector tiene nombre y apellidos, y es una extraordinaria narrativa.

Tsukushi es una chica inteligente y fuerte, pero al mismo tiempo no es una superheroína. A medida que los F-4 comienzan a desgastar sus defensas, tiene días de temor y preocupación, en los que comete terribles errores y su confianza flaquea. La dinámica entre Tsukushi y Tsukasa es cruda y real: una batalla de ingenio y fuerza de voluntad que se complica por la desigualdad en la posición social y, por qué no decirlo, también por las hormonas. Es una mirada intelectualmente honesta a la interacción entre adolescentes, algo que suele ser bastante raro en los mangas de romances de instituto.

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El encanto de las flores

Lo que indudablemente hace que No me lo digas con flores destaque son los personajes. Cada uno de ellos está excelentemente construido, tienen sus virtudes y sus defectos, lo que permite al lector involucrarse completamente con ellos. Tanto el crecimiento de los personajes (especialmente el de Tsukasa) como la forma en que se maneja el desarrollo de la relación amorosa entre los protagonistas es impresionante.

Seguramente muchas personas no sepan que la idea original de Yoko Kamio era que Tsukushi acabara con Rui, lo que explica por qué la relación de nuestra heroína con Tsukasa es tan tormentosa en los primeros volúmenes. Pero en cierto punto de la historia la mangaka decidió con mucho acierto que la premisa de la obra tuviera como base la transformación de Tsukasa de lo que todos calificaríamos como “un niñato con dinero”, egoísta y pretencioso, a joven más maduro y serio.

HANA YORI DANGO -ULTIMATE EDITION- ©1992 by Yoko Kamio / Leaf Production All rights reserved

Su personalidad exigente, malcriada y violenta se ve redimida por su implacable determinación de luchar por lo que quiere. Es honesto consigo mismo a pesar de todo y es probablemente esta cualidad en particular la que le hace tan atractivo. A base de errores, Tsukasa termina aprendiendo valiosas lecciones vitales y termina pagando en sus propias carnes muchos de los errores que comete con respecto a Tsukushi.

Pedir disculpas no es fácil y más viniendo de un personaje con tanto orgullo como él, pero a lo largo de los capítulos le vemos reflexionar sobre sus acciones, decir lo siento y arriesgar tanto su reputación como su vida por Tsukushi. Así es cómo Tsukasa se da cuenta de todas las piedras en el camino que deberá superar y todo lo que tendrá que abandonar para encontrar la felicidad con Tsukushi. De hecho, Tsukasa tiene que pasar por toda una montaña rusa emocional para ganarse el corazón de la chica que le gusta. Sufre tanto o más que ella y termina ganando el título al más paciente ante la cabezonería e inseguridades de Tsukushi con respecto a él y a su relación.

El cambio no es unilateral, ya que también podemos verlo en Tsukushi. Aunque el proceso es lento e, incluso, desesperante para el lector porque no termina de decidirse si quiere estar con Tsukasa o no, Tsukushi finalmente aprende a ser más honesta con sus propios sentimientos. Y es precisamente esa forma en la Yoko Kamio maneja ese cambio de los personajes lo que hace que el lector se enganche en cada página.

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16 años de evolución artística

Cuando Yoko Kamio inició la publicación de No me lo digas con flores era una autora que apenas había comenzado en la industria. Entonces ya era posible intuir que tenía un gran futuro por delante como mangaka, porque tanto esta serie como sus primeros pinitos como autora a través de one-shots se publicaron en una revista icónica para la demografía shôjo como es Margaret, de la editorial Shueisha.

Esa inexperiencia se nota en los primeros compases de No me lo digas con flores. Yoko Kamio mostraba al principio un dibujo propio del shôjo de los 90, con sobrecarga a veces de viñetas en las páginas, que fue poco a poco transformándose en diseños visualmente más simples y agradables. Aún así, Yoko Kamio no es muy dada a los detalles ni a los fondos trabajados. Esta falta de riqueza en los detalles no empaña el excelente trabajo que la autora hace transmitiendo las emociones de los personajes. Kamio utiliza mucho los primeros planos desplegando una gran variedad de expresiones faciales, que muestran muy bien qué están sintiendo y que se adaptan a cada uno de los personajes.

Asimismo, la disposición de las viñetas es muy variable y dinámica, al servicio de la trama, y habitualmente se ve rota por esos primeros planos que he mencionado unas líneas más arriba. Sin llegar a resaltar, resulta un estilo de dibujo agradable y que acompaña a la trama sin lastrarla.

HANA YORI DANGO -ULTIMATE EDITION- ©1992 by Yoko Kamio / Leaf Production All rights reserved

Múltiples adaptaciones

Al inicio de esta reseña se subraya que el éxito de No me lo digas con flores fue prácticamente instantáneo. Esto contribuyó a que haya tenido numerosas adaptaciones e interpretaciones, todas ellas tan populares como el material original. El manga inició su publicación en 1992 y en 1995 tuvo su primera adaptación a película de imagen real en Japón. Para la versión en anime hubo que esperar solo un año más. En 1996 Toei Animation produjo la serie de animación, que estuvo en emisión hasta 1997 con un total de 51 episodios, y también una película.

En 2001 Taiwán llevaría a cabo la primera adaptación de No me lo digas con flores a serie de imagen real bajo el título de Meteor Garden. Ésta contó con dos temporadas y una secuela (independiente de la historia original) que sentó las bases para el boom de series en otros países asiáticos que vino después. Como no podía ser de otra manera, Japón tenía que estar entre ellos y en 2005 se estrenó la primera temporada de la serie, que contó con 9 episodios. Posteriormente, llegaría su secuela, de 11 episodios, y su punto final con una película que, honestamente, dio a todos los fans de No me lo digas con flores el final que de verdad merecían.

Cartel promocional de la primera temporada de la serie live-action Hana Yori Dango

Para muchos la adaptación japonesa es la mejor de todas, pero para mí tiene un rincón especial en mi corazón la versión coreana, titulada Boys Over Flowers, disponible en Netflix. Esta serie de 2009 supuso el salto a la fama de los cinco actores principales y fue la puerta de entrada para muchas personas (entre las que yo me incluyo) en el mundo de los doramas coreanos.

A pesar de todos los años que han pasado, No me lo digas con flores sigue generando repercusión y atrayendo a nuevas generaciones. Si algo bueno tiene la obra de Yoko Kamio es que puede adaptarse a los tiempos modernos. En China supieron ver bien esto y en 2018 llegó su versión, titulada también Meteor Garden y que contó como productor con el mismo que estuvo a cargo de la versión taiwanesa. La serie está disponible en Netflix y es de visionado obligatorio para todos los fans del manga de Yoko Kamio. Pero eso no es todo. 2021 no deja de sorprendernos y en agosto llegará la versión de Tailandia, titulada F4 Thailand: Boys Over Flowers.

Cartel promocional de la serie live-action china Meteor Garden

Por supuesto, el manga de No me lo digas con flores ha tenido muchas más adaptaciones a imagen real, entre ellas una webserie en Estados Unidos que pasó sin pena ni gloria y que finalizó con 6 episodios y un especial, cuando en realidad tenía programados un total de 16. Estas adaptaciones a las que me refiero no contaron con la licencia oficial y se vendieron al público como “historias originales”. Aún así, resulta sorprendente la cantidad de versiones y adaptaciones a distintas culturas e idiomas que ha tenido una sola historia. Por eso, estamos convencidos de que no serán las únicas y lo mejor de todo es que ahí estaremos para seguirlas todas.

HANA YORI DANGO -ULTIMATE EDITION- ©1992 by Yoko Kamio / Leaf Production All rights reserved

Conclusión

Seguramente muchos lectores actuales de manga encontrarían fallos garrafales a No me lo digas con flores, pero el manga de Yoko Kamio tiene otras muchas cualidades que lo han convertido en uno de los mangas de demografía shôjo más icónicos jamás publicados. Yoko Kamio hace que nos resulte fácil meternos en la piel de Tsukushi, una chica simple, que proviene de una familia humilde y que lo único que busca es llevar una vida tranquila.

A pesar de esa tranquilidad que busca, Tsukushi es una chica luchadora y con tan malas pulgas como Tsukasa, lo que hace que las peleas y discusiones absurdas entre ellos nos hagan reír a carcajadas al ver que los dos quieren tener la voz cantante y no saben dar su brazo a torcer. Quizás el final es la principal pega que se le puede poner a este manga, ya que no es espectacular, pero el viaje en sí sí que lo es. Solo nos queda esperar que, cuando Planeta Cómic termine de publicar la edición kanzenban, se anime a traer a España su secuela, Hana nochi hare. Necesitamos más Yoko Kamio en nuestras vidas.

Lo mejor

El desarrollo de los personajes. Todos ellos evolucionan a lo largo de la obra, siendo mi favorita la de Tsukasa.
La enorme cantidad de giros inesperados de los acontecimientos. La mangaka siempre sabe cómo sorprender al lector.

Lo peor

Sin caer en spoilers, el final no es malo, pero deja al lector queriendo más.
Muchas acciones que tienen lugar en la historia serían impensables en una obra actual. Afortunadamente, la sociedad ha evolucionado bastante desde entonces.

No me lo digas con flores (kanzenban)

Bueno

Autores: Yoko Kamio
Editorial: Planeta Cómic
Formato: Kanzenban
Tomos: 20 (Finalizada)

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