Todas las personas necesitamos a alguien especial: amigos o amigas. Pero no nos vale cualquiera, sino lo que consideramos amigos/as de verdad. Cuando los encuentras, es como encontrar una piedra preciosa que, si la cuidas, durará para siempre. Y eso es para mí Cat Street. Este manga de Yoko Kamio se publicó en la revista Margaret, de la editorial Shueisha, entre agosto de 2004 y octubre de 2007. Hoy recuperamos la reseña de esta obra dentro de nuestra iniciativa doce meses doce autoras.

El manga de Cat Street vino después de que Kamio finalizara la publicación de un superventas como No me lo digas con flores. El listón estaba muy alto y, aunque lamentablemente la obra no goza del mismo nivel de popularidad, ofrece una faceta diferente de su autora.

Yoko Kamio presenta una historia sobre la inseguridad y cómo a veces el miedo a que nos rechacen nos hace encerrarnos en nosotros mismos. Sin embargo, en el fondo nadie quiere estar solo y la protagonista de Cat Street termina encontrándose en un mundo diferente al que está acostumbrada, descubriendo la importancia de tener a un grupo de personas a quienes poder llamar “amigos”.

Todos estos temas se nos presentan en Cat Street de la mano de sus personajes, a quienes veremos evolucionar y les acompañamos desde la adolescencia a una etapa más adulta. A través de esta reseña, queremos acercaros a la obra más personal de Yoko Kamio, donde se puede apreciar la madurez de una autora que ha marcado y sigue marcando tendencia.

CAT STREET ©2004 by Yoko Kamio / Leaf Production

Encontrar nuestro lugar en el mundo

Cat Street cuenta la historia de Keito Aoyama, una actriz infantil de éxito, obligada por sus padres a dedicarse a una profesión que no le permitía tener la infancia normal que deseaba. Dada su apretada agenda, Keito no puede hacer amigos, pero un día conoce a Nako, una niña actriz debutante, que cuenta con menos talento para la actuación que Keito. Nako es una gran admiradora de Keito, quien la ayuda a mejorar en interpretación. Pronto las dos conectan y Keito empieza a disfrutar de verdad de su trabajo.

La carrera como actriz de Keito llega a su fin cuando Nako la traiciona, haciendo que Keito se quede completamente paralizada en el escenario, lo que genera en ella un profundo trauma. Como bien dice Keito, su vida terminó ese día y la joven se convierte desde entonces en una hikikomori, término que se utiliza en Japón para referirse a aquellas personas que han escogido abandonar la vida social y permanecen encerradas en un lugar que sea seguro (su habitación o un apartamento, por ejemplo), limitando cualquier contacto con el exterior al mínimo estricto debido a varios factores personales y sociales.

Es bastante raro leer un manga que trate el problema de los hikikomori. Un tema serio que afecta a más de 600.000 personas en Japón, según datos del gobierno nipón en 2019. Usando como base la dificultad de ser uno mismo, Cat Street señala a una sociedad japonesa que persiste en excluir a aquellos que se consideran extraños y diferentes. No obstante, Yoko Kamio consigue abordar este tema desde una perspectiva más bien optimista, al mismo tiempo que aporta un refrescante toque de humor a la historia.

CAT STREET ©2004 by Yoko Kamio / Leaf Production

Siete años después del acontecimiento traumático que experimentó cuando era una niña, Keito es una cáscara vacía que se limita a vivir sin ningún propósito real. Pero, un día, conoce a un hombre extraño que la lleva a El Listón, una escuela gratuita, sin ataduras, que permite a los estudiantes ir cuando quieran y estudiar lo que quieran. Un lugar que permite a los jóvenes como Keito encontrar su sitio y reintegrarse en la sociedad.

Aunque al principio duda, Keito decide ingresar en El Listón y así es cómo comienza una nueva etapa en su vida. A partir de ese momento, Keito conocerá a todo tipo de personas, de entre las que destacan tres jóvenes que asisten también a esta escuela: Koichi, un cerebrito de los ordenadores, pero torpe en el apartado social y temeroso de generar fuertes vínculos emocionales con otros; Rei, un chico agradable y con un gran talento para el fútbol; y Momiji, una chica alegre cuyo objetivo en la vida es hacer solo aquello que le agrada y le hace feliz.

Por primera vez, Keito comienza a vivir experiencias que anhelaba cuando era niña: caminar a casa con amigos, charlar, pasar el rato, ver la puesta de sol o hacer una barbacoa. Pero también aprende a observar a aquellos que la rodean, lo que le permite llegar a conocer y comprender mejor tanto a sus amigos como a sí misma en el proceso. En este sentido, la psicología es una parte integral de la historia y es el pegamento que mantiene las diferentes tramas unidas. Cada personaje tiene sus propios demonios y heridas y cada uno se enfrenta a ellos de una manera distinta.

CAT STREET ©2004 by Yoko Kamio / Leaf Production

Más allá del romance

Cat Street muestra la vida de unos jóvenes desamparados y solos, que tratan de encontrar su lugar en el mundo. Al igual que en otras obras de Yoko Kamio, el punto fuerte de la historia son sus personajes porque son únicos y porque se puede apreciar en ellos un desarrollo. Crecen, evolucionan y maduran sin perder la esencia de quiénes son.

Cat Street no se centra constantemente en la parte romántica, sino que más bien intenta contarnos una historia sobre los sueños y las pasiones de juventud. Es la vida de Keito. Una aventura sobre aprender a convivir con tu pasado y sobrevivir a tu presente, mientras avanzas hacia tu futuro.

CAT STREET ©2004 by Yoko Kamio / Leaf Production

Por eso, Cat Street es un shôjo que no deja indiferente a sus lectores. La obra no es larga, abarca 8 tomos, en los que resulta maravilloso ver a cuatro extraños conocerse y formar vínculos desde la adolescencia hasta que alcanzan la edad adulta. Cada uno caminando su propio camino, pero sin olvidarse los unos de los otros.

Asimismo, en Cat Street descubrimos a una Yoko Kamio en su mejor momento. No solo a nivel narrativo la obra es magnífica, sino que también lo es a nivel artístico. Tenemos a una Yoko Kamio que ha encontrado su propio estilo, por lo que no se aprecia apenas evolución en los diferentes volúmenes. La mangaka continúa apostando, con mucho acierto, por la sencillez en la construcción y disposición de las viñetas, dejando que sean las expresiones de los personajes las que cobren protagonismo en cada una de las páginas.

CAT STREET ©2004 by Yoko Kamio / Leaf Production

Una joya difícil de encontrar

Planeta Cómic, con el nombre de Planeta DeAgostini, lanzó el primer tomo de Cat Street al mercado español en junio de 2008 y terminó de publicarla en marzo de 2009. Ya ha llovido desde entonces, por lo que solo es posible conseguir los tomos a través de ventas de segunda mano (quien tenga suerte), pues es misión imposible hacerse con ellos ya sea en la web de Planeta Cómic o en librerías.

La editorial trajo Cat Street en una edición de rústica con sobrecubierta. La portada del primer volumen imitaba a la edición japonesa, pero en números posteriores la editorial mantuvo el mismo estilo del tomo 1 y se separó ligeramente de la edición original. Planeta Cómic utilizó las mismas ilustraciones, pero no la misma disposición de las imágenes ni los mismos colores, sino que lo unificó todo usando siempre el color rojo y el efecto de papel rasgado de los primeros volúmenes japoneses.

CAT STREET ©2004 by Yoko Kamio / Leaf Production

Conclusión

Cat Street es un manga extraordinario sobre las lecciones que vamos aprendiendo a lo largo de nuestra vida. A pesar de que a medida que vamos creciendo las caídas son más difíciles y levantarse resulta más complicado, debemos encontrar la fuerza para seguir adelante. Para ayudarnos en nuestro viaje, conoceremos a personas que influirán en nosotros ya sea con su sentido del humor, su inteligencia, amabilidad o cariño. Personas que en algunos casos permanecerán siempre junto a nosotros y otras que se llevarán un trozo de nosotros cuando se vayan de nuestro lado.

Cat Street es un viaje diferente. Se adentra en el corazón y los pensamientos más íntimos de una chica que se arma de valor para salir de su escondite, exponiendo sus defectos y también virtudes, así como los de los amigos que va haciendo en el camino. Todos ellos crecen, cambian y dejan de ser unos “gatos callejeros” para encontrar su lugar en el mundo.

Cat Street es de esos mangas que te hace suspirar, cerrar el último tomo con una sonrisa y guardarlo teniendo la certeza de que algún día lo volverás a leer. La vida a través de los ojos de unos adolescentes nunca fue tan bonita ni tan sorprendente.

Lo mejor

La historia no se centra tanto en la relación amorosa, sino más bien en los lazos de amistad entre el cuarteto protagonista.
Esta preciosa historia nos muestra una faceta más madura de su autora, Yoko Kamio.

Lo peor

Los tomos se publicaron hace mucho tiempo, por lo que es muy complicado conseguirlos hoy en día.
Hay algún punto en el que la historia se acelera.

 

Cat Street

Bueno

Autores: Yoko Kamio
Editorial: Planeta Cómic
Formato: Rústica con sobrecubierta
Tomos: 8 (Descatalogada)

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